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Henry Matisse (1869-1954)

Para hablar con los chicos…

Henry Matisse nació en el norte de Francia. Estudió abogacía en Paris y comenzó su carrera como abogado.
Sin embargo un regalo de su madre, una caja de pinturas para que se entretuviera mientras se reponia de una apendicitis, cambiaría su destino. Unos años después ingresa en la escuela de Bellas Artes de Paris.

Allí se unió a un grupo de artistas con el fin de liberar al color de su atadura a la realidad del objeto. En una exposición los llamaron los Fauves (las Fieras) por esta manera de pintar tan revolucionaria que rompía con lo establecido hasta el momento. Los Fauves ejercicieron una gran influencia en la forma de pintar de la época.

Para Matisse el tema del color fue muy importante. Cuando enseñaba, les decía a sus alumnos que se centraran en la relación entre los colores en sus cuadros, más que la relación entre el modelo y la pintura, ya que estaban representando el modelo, no copiandolo. Y proponía el uso arbitrario del color y la simplificación de las formas.

Del mismo modo Matisse revalorizaba el aspecto decorativo de la pintura y aspiraba a un arte que sirviera “…como calmante cerebral, algo semejante a un buen sillón”.

A lo largo de su carrera, si bien el tema del color fue su principal interés, Matisse fue modificando su estilo y sus técnicas, y en los últimos años de su vida, cuando a veces debía trabajar desde su cama o en una silla de ruedas, eligió el collage para crear. Los papeles pintados con témpera, recortados y pegados le permitían dibujar con las tijeras y unir el contorno y la superficie.

Una experiencia interesante para acercar a los chicos a este artista es pedirles que “dibujen con sus tijeras”, como decía Matisse, ofreciendoles papeles coloridos o coloreados por ellos mismos. Luego sobre otro soporte podrán componer sus propias imágenes combinando y pegando las formas recortadas.

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